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Las elevadas temperaturas estivales implican un riesgo para los rodeos/ Como mitigarlo y evitar que se vea afectado el desempeño de los animales.

Con sus altas temperaturas, escasa amplitud térmica e intensa radiación solar, la llegada del verano entraña algunas amenazas para todos los seres vivos.

Los animales que son sometidos a estrés térmico manifiestan diferentes reacciones, como cambios de comportamiento, fisiológicos, hormonales y cambios en los patrones de alimentación, que repercuten directamente en la eficiencia productiva de ganado, afectando el desempeño reproductivo así como el desempeño en engorde.

La implementación de medidas de mitigación debe considerar tanto los elementos productivos como de bienestar animal y deben apuntar a reducir el impacto de los factores climáticos sobre el normal desempeño de los animales.

Un aspecto más que importante a la hora de decidir qué tipo de medidas tomar, es la practicidad y el costo que conlleva, ya que si se opta por herramientas muy costosas o difíciles de aplicar en el tiempo lo más probable es que se discontinúen y nunca se consigan los efectos que se estaban buscando.

estrés térmico

Fuente: Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria – INTA – Decisión Ganadera.

Temperatura y pérdida de calor

La temperatura normal del ganado bovino adulto sano fluctúa entre 37,8 y 40,0°C.

Existen diversos factores que afectan incrementándola (edad, actividad física, alimentación, el celo y la última etapa de la gestación) o disminuyéndola (desnutrición e ingestión de grandes cantidades de agua). La temperatura corporal mínima del cuerpo se presenta usualmente temprano en la mañana (08:00) y por la tarde (19:00).

La pérdida latente de calor resulta ser un mecanismo muy importante en los momentos en que la temperatura ambiental se acerca a los valores de la corporal del animal. Con un cuadro de alta humedad relativa también decrece la posibilidad del animal de disipar el exceso de calor. Cuando esto ocurre el exceso de calor es acumulado en el cuerpo resultando en un incremento en la temperatura corporal.

En el ganado vacuno, por ejemplo, aunque la provisión de sombra no elimina completamente el impacto de las altas oleadas de calor, la carga calórica disminuye y por consiguiente la radiación es menor redundando en el bienestar de los animales.

El calor y la respiración

El aumento en la tasa de respiración tiene por objeto aumentar la pérdida de calor por las vías respiratorias y es uno de los mecanismos más importantes para mantener el balance térmico durante el verano. La medición de la tasa de respiración de los animales y la determinación de si este se encuentra en proceso de jadeo, así como también la cuantificación del jadeo es la forma más fácil y accesible de evaluar el estrés por calor en el ganado en condiciones comerciales de producción. Para su medición no se requiere de equipos. Además, a diferencia de la temperatura corporal, su respuesta es prácticamente inmediata en el animal y sigue casi el mismo patrón de la temperatura ambiental.

Se estima que sobre los 25 °C comienza a registrarse un incremento en la tasa de respiración. Valores de 20 a 60 exhalaciones por minuto son consideradas normales, pero cuando la temperatura ambiental aumenta por sobre los 25°C aumentan también la tasa de respiración pudiendo llegar a valores por sobre las 200 exhalaciones por minuto. La mayor tasa de respiración ayuda al animal a lograr una mayor disipación del exceso de calor por las vías respiratorias, gracias a un incremento en la frecuencia y a una disminución del volumen de aire inspirado. Estos valores decrecen a un rango de 120-150 bajo condiciones extremas de calor, es decir, con temperaturas ambientales mayores a 40°C. Al no resultar suficiente para lograr refrescar al animal la respiración vuelve a ser un poco más lenta y profunda.

Consumo de agua, movimiento, dietas

El consumo de agua es una de las formas más rápidas y eficientes por las que el animal reduce su temperatura corporal. Durante el verano este es prácticamente duplicado respecto al consumo en invierno.  Por eso, es prioritario que el acceso al agua sea ilimitado y que la misma cumpla con los requisitos de calidad mínimos para poder ser consumido por los animales.

El movimiento de los animales para algún tipo de manejo puede incrementar la temperatura corporal entre 0,5 y 3,5°C, dependiendo esto de varios factores, como época del año, temperatura ambiente, hora del día, distancia de traslado y acceso a fuentes de agua durante el traslado entre otras causas.

Diferentes ingredientes en la dieta pueden producir distintos incrementos de calor a pesar de tener concentraciones similares de energía. Por ejemplo, grasas y aceites presentan el menor incremento en calor, seguido por los carbohidratos solubles como almidón (pero no los carbohidratos estructurales) y las proteínas.

A su vez las dietas en base a concentrados han demostrado aumentar la temperatura rectal y la tasa de respiración. Esto podría estar asociado a los efectos del calor sobre la digestibilidad y la tasa de pasaje.

El ganado expuesto a cortos períodos de calor disminuye su consumo de materia seca, especialmente cuando se utilizan dietas de alta densidad energética, en un intento del animal por alinear sus demandas energéticas con su capacidad de perder calor. Esta reducción del consumo de materia seca es, sin duda, la mayor influencia en la disminución de la productividad del ganado.

Para evitar los efectos del exceso de calor los animales también modifican su comportamiento habitual. Bajo condiciones de estrés por calor disminuyen el tiempo dedicado a consumir alimento y el que permanecen echados. Por otra parte, aumenta el tiempo dedicado a beber agua y el que permanecen de pie cerca de los bebederos. También es posible observar cambios en la distribución del ganado dentro de los corrales, permaneciendo más tiempo en aquellos lugares con mejor ventilación.

Respetar el bienestar de los animales

En estos períodos de alta temperaturas, se debe poner especial énfasis en respetar el bienestar de los animales en producción y estar atentos al riesgo que conlleva el estrés térmico por calor. Si se espera que las condiciones alcancen este umbral, deberán cesar las actividades de rutina diarias que requieran el movimiento del ganado. Si el riesgo de estrés por calor alcanza niveles muy altos, se deberá instaurar un plan de emergencia que puede incluir la preparación de espacios con sombra, el acceso a agua potable y la aspersión de agua de riego para que penetre a través del pelaje y los refresque.

En engordes a corral, el principal desafío comprende los cambios en la dieta y en los horarios de alimentación para evitar los picos de calor en las épocas del año más riesgosas como el verano.

Además es esencial para el bienestar de los animales la implementación de sistemas silvopastoriles (sistema de producción pecuaria en donde los árboles y/o arbustos interactúan con los componentes tradicionales como forrajeras herbáceas y animales) que provean de sombra en áreas donde la temperatura ambiental supera los 25°C. Los arboles combinan la protección del sol con el efecto de disminuir la radiación creada por la humedad evaporada de las hojas frescas.

Respecto a la provisión de agua se recomienda que la distancia entre el abrevadero y las áreas de pastoreo les permita acceder, por lo menos dos veces en el día, con la finalidad de evitar el estrés. En feed lots es recomendable que la disposición de bebederos sea central y no en la periferia de los corrales, para evitar el hacinamiento de los animales.

La recomendación general es evitar el movimiento de animales o bien hacerlo en las horas más frescas del día, es decir, antes de las 8 AM. Si bien la lógica indica que es posible realizar manejos después de la puesta de sol, se debe considerar un tiempo adecuado que permita a los animales liberar el exceso de calor acumulado durante el día. Si la noche no es lo suficientemente fresca, entonces se debe posponer el movimiento del ganado para otro día.

El uso de sombra es una de las medidas de mitigación que mayor atención ha recibido, ya que en teoría su uso ayuda a reducir el impacto de la radiación directa e indirecta y con ello reducir la carga de calor que los animales reciben.

Fuentes:

• Estrés térmico en bovinos de carne.
Oyhanart, Lucas; Insaugarat, Juan; Yurno, Oscar
Facultad de Ciencias Veterinarias (Tandil)

Fuente: Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria – INTA – Decisión Ganadera.

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