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El análisis de Fernando Eluchans, titular de Vetifarma, sobre la coyuntura de la actividad y las perspectivas que brinda el futuro.

   Escuche a continuación el audio de la nota completa a José Siaba Serrate.

Sin dejar de lado el optimismo por el futuro de la actividad, Fernando Eluchans analiza los aspectos coyunturales que afectan a la actividad ganadera. Entrevistado por ESPACIO PRIMIA, el presidente de Vetifarma transmite en la coyuntura su preocupación por el bajo precio que recibe el feed lot.

En una mirada más a largo plazo, el empresario aboga por una cadena “más amalgamada”, por un “programa ganadero integral” y por la existencia de un programa de tipificación de carne.

Al mismo tiempo lamenta el bajo peso de faena, “un capricho” que hace perder mucha eficiencia.

 Consumo actual y distorsión de precios

El presidente de Vetifarma, Fernando Eluchans, resaltó que nuestro país continúa a la vanguardia en la ingesta de carne, por encima de los 100 kilos por habitante. “En bovinos, que es prácticamente la mitad de la carne consumida, como siempre lideramos el consumo per cápita mundial. En cerdo se ha crecido mucho en los últimos años, pasando de los 6 ó 7 kilos -que era casi todo industrializado- hasta una actualidad con más de 15 kilos. Y la carne aviar se mantiene en un muy buen nivel, por encima de los 40 kilos. La carne de monogástricos, cerdo y pollo, con un sistema mucho más industrializado y la carne bovina que en el mundo pasa a ser más cara y costosa con más enfoque en lo que sería una especialidad y en el caso de nuestro país viviendo una incertidumbre”.

– ¿Hay una disociación de precios en la carne bovina entre distintos tipos de animales?

– En el mercado de bovinos se han dado situaciones extremadamente particulares. Arrancamos el año con un precio relativamente lógico, permitiendo que los establecimientos ganaderos a corral pudieran estar con un beneficio en cuanto al negocio. Con el transcurso del año llegamos a estar en un momento bastante crítico, donde la reposición está en un precio muy por encima de lo que es el ganado terminado o gordo. Estamos hablando de diferencias de un 30% en muchos casos, con lo cual ingresa un animal que viene con 180 ó 200 kilos, con un precio por encima de lo que es ese mismo ganado terminado y encima en el caso de nuestro país con ciclos relativamente cortos. Hay un poco de distorsión.

Si nos vamos a los que son reproductores de calidad de distintas razas, lideradas por Angus, el precio se ha posicionado bien. Quien está en la venta de genética o reproductores ha tenido un año muy bueno. El animal de invernada que va al engorde también está en un precio muy bueno y el problema lo tenemos en la finalización, en el precio que ha quedado extremadamente retrasado. No es que las otras dos actividades que te nombré antes estén muchísimo mejor, sino que está muy retrasado el precio del gordo.

– ¿A qué se debe esta situación, esa diferencia?

– Para la carne el principal mercado es el local. Es un producto social históricamente en nuestro país y los consumos han estado relativamente estancados este año y sin posibilidades de avalar un aumento muy grande por la escasez económica del consumidor.

Los precios no se han ido actualizando y al día de hoy es el producto más barato para la alimentación, comparada con cualquier otro que venga del agro. Está en precios bajos y no pudiendo avalar un aumento que está siendo más que necesario para poder cumplir con todo el ciclo.

Bajo peso de faena

– Y eso lleva al feed lotero a aguantar un poco más al animal, a terminarlo más pesado o se la banca trabajar a pérdida o con números tan ajustados.

– Mucho tiempo a pérdida es muy difícil proyectar un negocio. Nosotros tenemos establecimientos de engorde a corral muy profesionalizados, con muchos años de existencia y evidentemente no van a salir del negocio por algo temporal de una baja de precios del animal gordo y un alza de precios de la reposición y en los commodities que usamos para alimentar esos animales, como el maíz y los subproductos de soja o girasol.

También podríamos decir que caprichosamente la Argentina tiene el detalle de estar faenando animales con muy bajo peso. Venimos de hace 25 años del ternero bolita que era extremadamente liviano y un nicho de mercado hasta llegar ahora con una faena de animales que apenas entrega un 70% de su capacidad de producción de kilos de carne. Con lo cual nos deja mal también frente a la cantidad de kilos vendidos o a la tasa de extracción que podríamos tener de nuestros rodeos de carne.

Y eso hace también que los ciclos en los feed lots sean muy cortos y nos lleva a no poder diluir muchos gastos fijos idénticos si al animal lo vas a tener 70 o 200 días en el establecimiento, como fletes, sanitarios y ciertos movimientos que uno puede ir diluyendo con más días adentro del feed lot. Y además, hacer un sistema de alimentación definitivamente más eficiente, por este capricho de faenar animales livianos (en lo que no tiene nada que ver el productor sino el mercado) perdiendo mucha eficiencia.

Los sistemas de medición no son tan precisos y eso hace que los ciclos cortos dominen una actualidad que no saca toda la eficiencia que se podría sacar de ese ganado.

– ¿Por qué se faenan animales livianos? ¿Es una cuestión de gustos del consumidor, estrategia comercial, costumbres?

– Es un sistema de mercado. Nuestro mercado se hizo para un ganado de tamaño pequeño. Se popularizó un corte pequeño, con determinado tipo de grasa que no genera mayor calidad a la carne.

Estados Unidos faena animales por encima de 600 kilos y los animales ingresan a engorde cuando aquí los estamos faenando, con 300 kilos y si salieron de un destete con 200 kilos van a establecimiento donde se hacen recrías eficientes, para llegar a corral con 300 ó 350 kilos y con un ritmo de ganancia de 1.5 kilo, permaneciendo el macho hasta una media de 650 kilos y la hembra de 600. Esa calidad requiere el consumidor más exigente, con un mezclado de grasa intermuscular que se logra con esos períodos largos, permitiendo que el animal desarrolle toda su capacidad de producción de carne de calidad, con terneza, jugosidad y demás.

En un país como Australia que lideran la producción y los precios el promedio de res faenado está en 5 dólares, Estados Unidos en 4 dólares, Uruguay cercano a los 3 dólares y Argentina moviéndose en torno a 2,50 dólares.

Ese ganado de pequeño tamaño domina el ganado local.  Tenemos capacidad y calidad de animales desde el punto de vista genético para desarrollar bien esas curvas de crecimiento con un fraint menor a un país como Estados Unidos pero aun así con la capacidad de hacer animales con calidad de res de 400, 450 ó 500 kilos.

Desde que se popularizaron los encierres, la calidad de carne en cuanto a terneza está asegurada. No estamos hablando de animales que llegan a 500 kilos con 4 años ganando 400 ó 500 gramos en el campo, sino que son desarrollos que van a favor de la calidad de carne.

Nivel tecnológico

– ¿Y en qué nivel tecnológico estamos en comparación con otros países desde el punto de vista de productor frente a sus pares de otros países que mencionabas, como Uruguay, Australia o Estados Unidos?.

– Partiendo de la buena genética que tenemos en el país ya sea por las razas británicas puras o sus cruzas más en lo que es el norte de la Argentina en un sistema más subtropical, la calidad que tenemos de base es muy buena. Es la misma que pueden tener esos países.

Y el nivel que tenemos de ahí en adelante es bueno, perfectible por supuesto. Soy de las personas que piensa que en general muchas veces no hacemos un uso extremadamente correcto de todo el recurso nutricional. No le sacamos al maíz toda la producción de kilos por la energía que nos aporta y en muchos casos uno de los déficit que tenemos son los ciclos cortos. Pensá que un animal que ingresa a un establecimiento de engorde a corral necesita dos o tres semanas para que su sistema digestivo y metabólico esté adaptado a la nueva dieta. Quiere decir que si lo tengo 90 días el 20 o 25% el animal es ineficiente porque está en una etapa de acostumbramiento. Y son otros de los costos que no puedo diluir.

La tecnología puede ser buena en cuanto a lo que es el trabajo en muchos establecimientos, pero muchas veces vemos que se adolece de datos fehacientes y buenos de lo que se está gastando para producir un kilo. Hay sistemas de medición muy imperfectos en el país.

– ¿Qué es lo que más te preocupa de la coyuntura del país, la economía, la inestabilidad política, las dificultades para producir?

– Como técnico y el papel que me toca jugar en la producción me preocupa como a todos la economía, aunque es un tema que a nivel país no puedo cambiar. Entonces me tengo que enfocar en lo particular y ahí me preocupa es no tener una cadena un poquito más amalgamada o sinergizada. Necesitamos tener una mayor conexión entre la genética, la cría, la recría, el engorde y finalmente la industrialización de ese producto que entregamos.

Carecemos de algunas cosas, como un programa ganadero integral que nos posicione a nivel mundial y con capacidad de exportación, como podemos hacerlo. La falta de programas que apunten a mediano y largo plazo me preocupa, porque son oportunidades que vamos perdiendo de producir y exportar más y tener un mercado local bien atendido, con calidad y precio. Me preocupa que no tengamos un programa de tipificación de carne, como tienen todos los países de avanzada en esta industria.

Vetifarma y sus distribuidores

– ¿Y cómo están ustedes insertos en este contexto, como empresa proveedora de tecnología y soluciones al productor desde Vetifarma?

– Nuestra empresa, que me ha tocado fundar hace casi 25 años viniendo del asesoramiento técnico en tecnología de nutrición bovina, brinda servicios técnicos en nutrición animal en los establecimientos.

Estamos muy involucrados, fuertemente, en ganadería de carne y leche. En carne tenemos un nivel del feed back con nuestros clientes muy importante. Incorporando toda la tecnología que se pueda en cuanto a calidad y capacidad de aditivos y de producción. Viéndolo con el mismo nivel de incertidumbre que nuestros clientes y asesorados tienen con lo que está pasando en este momento en  nuestro país con algo que si es temporario no preocupa tanto pero que se está extendiendo mucho en el tiempo.

Son los momentos de maximizar la entrega de conocimientos y de tecnología. Pero a veces con eso solo tampoco alcanza para que el establecimiento pueda ser rentable en la actividad, con precios tan altos en los commodities y en la reposición.

– ¿Y en Vetifarma como es la vinculación con los distribuidores, que son seguramente socios de ustedes?

– Vetifarma es una empresa que en los últimos años, fundamentalmente en lo producción bovina, ha desarrollado asociaciones que sinergizan y benefician el trabajo con nuestros distribuidores. Ellos en muchos casos son también fabricantes y nosotros hacemos un aporte tecnológico y vamos muy de la mano con lo que ellos puedan hacer. Son una parte fundamental de nuestro negocio a futuro.

-¿Cómo es la relación con Primia y EDP Agro?

– Es una relación que se ha iniciado no hace mucho tiempo pero que va progresando de muy buena manera. Hace dos años que estamos en esta relación y la veo muy beneficiosa. Es para nosotros extremadamente importante por el área que atacan y por el sistema de trabajo que tienen. La visión empresarial y de futuro que tienen.

La ilusión de cara al futuro

– Este año ha sido tan difícil no solo en Argentina sino en el mundo por todo lo que pasó. ¿Cómo ves el cierre de año y la perspectiva del 2021 para la actividad ganadera?

– Te puedo decir más como me ilusiono que como lo veo. Pienso que necesitaríamos rápidamente un cambio de precios porque mucho tiempo no es viable tener este tipo de situación.

Si lo miramos a mediano y largo plazo, la Argentina está muy preparada para poder crecer y seguir ilusionando con que este tipo de producción nos posicione a nivel de mercados internacionales con una capacidad de entregar un 20, 30 ó 40% más de kilos de carne sin hacer nada más que una buena programación.

Soy muy optimista con el futuro, como siempre lo he sido, aunque hay situaciones que los técnicos o quienes estamos en este rubro no podemos manejar, que son temas políticos que exceden a lo que es la producción.

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