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Entrevista al economista José Siaba Serrate/ A dónde estamos, a dónde vamos/ El rol de agro.

   Escuche a continuación el audio de la nota completa a José Siaba Serrate.

El economista José Siaba Serrate remarcó que en la Argentina “hay una agenda económica y sobre todo política que genera mucha incertidumbre”, más allá del devastador impacto de la pandemia del Covid.

Consideró que el cepo “no solo no funciona sino que es uno de esos elementos que está detrás de la desaceleración” de la recuperación de la actividad económica.

Entrevistado por ESPACIO PRIMIA sostuvo que el agro “debería ser el principal aliado del Gobierno para salir de la mejor manera de este atolladero”, pero que “no hay una empatía y debería haberla porque creo que es el sector número uno para contribuir a salir de esta situación”.

José Siaba Serrate remarcó en diálogo con ESPACIO PRIMIA que “la pandemia nos ha golpeado de lleno, pero a diferencia del mundo la Argentina estaba en recesión desde abril de 2018. El mundo con una situación de expansión, las bolsas internacionales en auge. El daño es más profundo en la Argentina y la salida también se complica.

“Hay una agenda económica y sobre todo política que genera mucha incertidumbre, sin tener que considerar la pandemia que es otro elemento. La Argentina empalma con la pandemia un antes y después con cuestiones propias y complicadas”.

“Hay una agenda económica y sobre todo política que genera mucha incertidumbre, sin tener que considerar la pandemia que es otro elemento. La Argentina empalma con la pandemia un antes y después con cuestiones propias y complicadas”.

– Puede ser una caída muy profunda, de las más profundas. Hay una recuperación en todo el mundo y en la Argentina también a partir de mayo. Obviamente desde niveles bajísimos. En mayo y junio hubo una recuperación fuerte con respecto al piso de abril. En julio ya vemos una desaceleración importante de ese rebote que empieza en mayo. Las cifras oficiales marcan que la actividad aumentó 9,5% en mayo 7,5% en julio y apenas 1,1% en julio. Todas cifras desestacionalizadas para poder hacer la comparación mes a mes.

– ¿Y por qué se vuelve a caer en julio?

– Crece nada más que 1,1 y se desacelera muy fuerte. Viendo para adelante uno diría hay más razones para esperar una desaceleración, porque tenemos más problemas. Se ha extendido la cuarentena, se ha agravado en el interior y hay un shock que también fue una sorpresa y una paradoja. En agosto se cerró el acuerdo de la deuda, se salió de una situación coyuntural, breve, fugaz, de default. Se evitó el default y el impacto que uno podía imaginar que iba a ser muy fuerte fue acotado y se volvió a complicar la situación. Y eso está frenando la recuperación, hemos tenido problemas con el cepo y la disponibilidad de dólares, ahora hay una situación muy incómoda.

Y la agenda política es una agenda que golpea mucho las decisiones económicas importantes que se deberían tomar. Invertir en negocios que han estado golpeados por la pandemia y necesitan una inyección de fondos ya para salir del pantano y eso se ve afectado negativamente por toda esta sensación de que a lo mejor estamos frente a un cambio adverso en las reglas del negocio, muy negativo, sin un clima de negocios propicios. Y eso le está quitando fuerzas a la recuperación.

– La inversión externa con el súper cepo y la situación coyuntural es medio difícil que llegue.

– El externo, el interno. Tanto sea un inversor de afuera como local están viendo en esencia lo mismo. Ambos van a llegar a la conclusión -a menos que tengan un negocio muy muy claro o que las decisiones de inversión sean marginales-  que lo mejor es tomar distancia. La gente quiere irse y los negocios cierran y se van de la Argentina, con lo que la situación es mucho más complicada que las coyunturas normales. Hay una decisión de largo plazo, corto o reduzco mi posición en la Argentina o tiro la toalla porque la Argentina como está y está pintando hacia el futuro no es muy atractiva.

– ¿Qué se puede y debe hacer en este contexto?

– Hay que caminar y mascar chicle a la vez. Hay problemas en el frente económico y en el frente político que hay que atacar. Si me apuran, diría que la agenda política me genera más preocupación, es una agenda existencial. Va a ser un país como el que conocimos o van a cambiar las reglas de una manera muy profunda y nos vamos a parecer a algunos de estos experimentos autoritarios bolivarianos de la región? Son dos escenarios distintos. Uno era malo, pero este que se empieza a avizorar es claramente peor.

Yo diría que si hay alguna medida que se pudiera tomar, la Corte Suprema es el jugador clave, que muestra que las reglas que están se van a respetar y no se van a cambiar. Ese sería el primer paso, importante porque esa sería una información que tomarían los ciudadanos, los inversores, los que hacen negocios, los empleados. No se olvide que cuando se va una compañía los más perjudicados son los que trabajan en ella, porque en estas condiciones es muy difícil encontrar un trabajo alternativo.

En el plano económico, también hay que hacer cosas porque no tenemos un plan que se sostenga, es muy difícil hacer un plan que funcione bajo condiciones de incertidumbre política tan fuerte, pero aun así hay intentarlo.

El cepo, apretarlo y ajustarlo más, ha quedado en evidencia que no solo no funciona sino que es uno de esos elementos que está detrás de la desaceleración de esa recuperación.

Creo que estamos en una coyuntura que si uno se pone los zapatos del Gobierno o de cualquier Gobierno en estas circunstancias que tiene como horizonte la elección de medio término estamos lo suficientemente alejado de esa fecha como para intentar un cambio de rumbo que sea agresivo. Probar con una reconversión, rebobinar de alguna manera el rumbo y poner en marcha un plan que a lo mejor va a tener costos en el corto plazo pero es un plazo lejano todavía para las elecciones.

Definir el plan de otra manera y apostar a que más allá de la incertidumbre y los coletazos que eso pueda generar en el corto plazo funcione y el año que viene ponga a la economía en un sendero un poco más sólido. El Gobierno se resiste a eso porque los cambios van a tener un costo, pero en la medida que no se solucione la deriva de este programa no va a poder evitar tener tomar una decisión más importante y el toro por las astas más adelante.

– ¿Cómo se sale del cepo sin dólares?

– El problema que hay es que pensaron que poniendo el cepo podemos vivir y desconectarnos de lo que pasara con los dólares. Y no es así porque el cepo no es un cierre hermético ni mucho menos. El cepo lo que más garantiza es que no van a entrar nuevos dólares. Y eso termina siendo a la larga el principal problema. El cepo ni impide que algunos dólares salgan. Si uno mira el nivel de operaciones del mercado de cambios, es la tercera parte o menos que tenía el año pasado antes de las Paso. O sea que en cierta medida nos estamos ahogando en un vaso de agua.

No entran nuevos capitales, se van menos, pero entran menos capitales y estamos igual o peor en cuanto a una situación estrecha cuando uno lo que ve es que la Argentina ha hecho un ajuste en su gasto, sobre todo el sector privado. El sector público tiene un déficit muy grande, en buena medida por los pagos asociados a los distintos planes que existen para atacar el Covid. Pero la Argentina en su conjunto gasta mucho menos que lo produce, la balanza comercial  es favorable, alrededor de unos 1.500 millones de dólares por mes. Pero esos dólares se terminan yendo a fin de mes, no están básicamente por la cuenta de capitales y lo que eso refleja es la enorme desconfianza y la decisión de mucha gente de hacerse de los dólares baratos que ofrece el segmento oficial a como dé lugar.

El cepo no es garantía; menos dólares vamos a tener si esto sigue funcionando de esta manera y por eso citaba la necesidad de dar un golpe de tomón.

– ¿El agro es una isla dentro del este panorama que usted pinta?

– Le he escuchado decir a Cecilia Todesca que es la número dos en la Jefatura de Gabinete que tenemos que apoyar los sectores que menos dólares demanda. Y el agro es el sector que además más dólares provee. Ha seguido funcionando a pesar de la pandemia, tiene un mercado internacional, que recibe del precio internacional apenas una fracción porque el resto son impuestos. Y es un sector que invierte; es el que más invierte de manera regular sea bueno o malo el año.

Claramente debería ser el principal aliado del Gobierno para salir de la mejor manera de este atolladero, pero uno ve que las relaciones del Campo y el Gobierno están lejos de ser así.

No solo es una isla sino que debería ser el motor para darle una salida más vigorosa a esta situación. Desde el punto de vista político no hay una empatía y debería haberla porque creo que es el sector número uno para contribuir a salir de esta situación.

– Caída Vaca Muerta y el turismo, el campo con un Gobierno aliado podría aportar mucho más que 25.000 millones de divisas.

– Podría tener un horizonte despejada de muchas dudas que tiene el campo que son artificiales. Hay trabas y obstáculos que no tienen razón de ser y están afectándolo y eso se podría correr simplemente con buena voluntad. El campo con este Consejo Agroindustrial Argentino ha tomado hasta la iniciativa política de construir una plataforma política como para llegar al Gobierno plantearle sus inquietudes y fomentar mejores relaciones con algo concreto sobre la mesa. Esa es expectativa.

– Triste que el Gobierno no tenga un mensaje acerca de lo que el campo genera y esté muy atado a sus preconceptos…

– Debiera ser algo natural y comprendido a esta altura en la Argentina. No hemos nacido ayer hay una larga relación y esto es más evidente en esta crisis que antes.

Con todas las dificultades que tiene la Argentina, cuando uno mira la situación internacional y sobre todo para el agro si se confirmara esta debilidad que insinúa el dólar y no termina de concretar podríamos tener un escenario internacional más favorable que el de los últimos tiempos. Con precios de la materia prima más firmes, con un país como China que ha sido importante por el crecimiento y la demanda. Con el dinamismo de Asia podemos pensar que por suerte tenemos mercados a los que podemos atender y que no aplican trabas. Aun en un escenario internacional tremendamente complicado, hay algunos elementos donde la Argentina podría sacar mucho mejor provecho y aliviar estas penurias que estamos pasando. Y el campo es el sector que con más facilidad podría montarse sobre esa estrategia.

Hay una necesidad y vuelvo a mencionar, de aclarar el rumbo del país, que es un elemento principal que nos está haciendo falta.

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