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Carlos Mazzuca, ganadero de Bolívar, dirigente rural, enamorado de su actividad, compartió sus vivencias con Espacio Primia.

 

Si bien a través de su profesión como veterinario Carlos Mazzuca (62) estuvo relacionado con la ganadería, desde hace unos 20 ésta es su labor principal.

Fanático de la actividad, dirigente ruralista, entusiasta colaborador de la Fundación de Lucha Contra la Fiebre Aftosa de Bolívar (Fundebo), define a la ganadería como “una pasión”.  En una especie de declaración de principios, tal vez hasta por encima de la racionalidad sostiene: “Por ahí se mira a un costado el negocio y se sigue para adelante con la pasión. Cuando vienen los ingenieros agrónomos dicen ‘vos sos loco, tener vacas en este campo’. Estaré loco y seré loco toda la vida pero seguiré con la ganadería”.

El inicio en la ganadería llegó tras el fallecimiento de su suegro. “A mi esposa le tocaron estas 620 hectáreas en Bolívar. No hace 20 años que estamos acá, es un campo joven. No había nada, solo la manga. En esa época trabajaba como veterinario. Era una cosa o la otra; al principio hacía las dos, pero cuando vi que se me tapaba la olla hubo que decidir. Hubo que hacer casa, galpón, no había nada”.

A Mazzuca siempre le atrajo la cría. Hace ciclo completo. “No me gusta vender el ternero al destete, me gusta terminarlo, ver sus frutos finales. El ternero se lo lleva otro y lo disfruta; quiero que lo que elegí para mis vacas se exprese en todo su potencial cuando sale como novillo o como vaquillona gorda”.

Uno de los aspectos que resalta es la inversión en genética. “Soy fanático de Tres Marías (Gutiérrez); empecé a recorrer cabañas y siempre vuelvo a lo mismo. Cuando se compra semen para hacer inseminación tratamos que el padre o la madre sean de esa genética”.

En cuanto al funcionamiento de la explotación pecuaria, tras el destete (a los 7 u 8 meses de vida del ternero) los machos van a recría a campo y las hembras se juntan hasta que se clasifican para reposición. Se reponen con un 20 o 25% según el año y el descarte de hembras va a los corrales. El macho está aproximadamente un año a campo hasta que se cosecha el maíz; cuando se levanta los primeros lotes se encierran los novillitos de más de un año, con un peso de 350 o 360 kilos.

Actualmente cuenta con un rodeo de aproximadamente 1.200 cabezas, incluidos terneros al pie de la madre. En tanto que el rodeo de cría oscila entre 400 y 450 cabezas.

Campo Mazzuca

Toda la producción agrícola se dedica al consumo interno. Se hace maíz y algo de trigo para salir con pasturas más temprano (alfalfa, festuca, cebadilla y trébol).

Como casi todos los que están en la actividad destaca como elemento negativo la sucesión de devaluaciones que complica severamente los números. “Compramos en dólares y vendemos en pesos; tenemos que esperar 4 ó 5 meses hasta que se ordene y ahí recibimos otro sogazo”.

La incertidumbre ante el incierto contexto político y económico que depara la llegada de nuevas autoridades al Gobierno nacional se cuela en la charla “A partir de diciembre veremos qué rumbo tomar. Si hacemos soja en agricultura o si seguimos con la ganadería y tecnificamos más. La verdad que estamos apretados y si vemos que tenemos menos hacienda, no va”.

Algo parecido ya ocurrió con el “boom” de la soja, a mediados de la década pasada. “Un pool nos sembró alrededor de 200 hectáreas de soja. Hay potreros que son buenos, hay campos quebrados y hay que ver bien donde sembrar, porque en ciertas épocas hemos tenido 300 hectáreas bajo el agua. Se nos metía el agua de un canal así que se complicaba. Por suerte hace varios años que no nos pasa”.

Mazzuca relativiza los comentarios que sostienen que la mejor carne es la pastoril. “Nosotros engordamos y comemos de ahí”, sostiene. “Acá el engorde se termina a corral, los tres meses finales. Nosotros lo hacemos más con silo y menos con balanceado. Tal vez cuando empezó el feed lot y se engordaba exclusivamente a balanceado la carne parecía de chancho. Cuando uno incorpora el silo la carne no es tan aceitosa. También hemos carneado a pasto, la terneza por ahí cambia”.

En su rodeo los animales tras el destete van a pasto, donde comen “lo que hay”. Al macho se lo va rotando en pasturas a base a alfalfa. Cuando el maíz está listo se hace grano húmedo. “Empezamos a cosechar los maíces tempranos con 25 o 30 de humedad y los silos están hechos; ahí encerramos todos los machos y ahí se terminan. Para mayo o junio salen los novillos gordos del feed lot de 440 a 480 kilos. La ganancia diaria siempre es la misma, la variación depende del kilaje con el que entran”.

Mazzuca también “se hizo” dirigente en esa efervescencia que para el Campo argentino representó la Resolución 125, durante el gobierno de Cristina Kirchner en 2008. “La comisión de la Sociedad Rural de Bolívar no estuvo muy acorde con las circunstancias. Los autoconvocados nos juntamos, nos presentamos y ganamos la elección. Ahí empezamos a trabajar para la institución. Estamos desde el 2009, sigo estando, siempre en un puesto o en otro. Cuando entré me pusieron en la parte de subcomisión de ganadería y desde ese día estoy ahí”.

Por si no fuera suficiente, es el presidente de la Fundación de Lucha Contra la Aftosa de Bolívar. “Voy todas las mañanas a las 7, siempre se hace algo, hay un problema con algún productor o vacunador que solucionar”. En el 2004 en el boom de la soja bajo el stock y desde 2008 se empezó a recomponer. Hay 450.000 cabezas.

En el plano de la nutrición de los animales surge en la conversación la vinculación con Primia. El primer contacto fue en una exposición rural donde conoció los productos. “Tenía unos toritos que criaba acá. Les compré los alimentos y tuve un resultado espectacular, los veía engordar”.

La relación se consolidó ante las condiciones comerciales favorables que planteó la empresa. “Con la otra no se podía trabajar. Acá las condiciones son normales, dentro de lo que se puede. No me gusta deber, pero si un día no se puede, se entiende. En otras empresas no se entiende nada, ni donde está el campo”.

El término oligarquía, con el que despectivamente se alude a la actividad pecuaria es traído a la charla por ESPACIO PRIMIA. “He discutido con muchísima gente. Cuando hablan de oligarquía le digo, te paso a buscar, subite a la camioneta a las 6 y media de la mañana y vamos a ver quién es el oligarca, si vos o yo. Vamos a ver quién trabaja más”.

“No digo que seamos ni los mejores laburadores ni los peores, pero trabajamos y pensamos. Y muchas veces tenemos ganas de llorar por los precios, por las pestes, las enfermedades, si se siembra, se hace pasturas”.

“Tratamos que los índices nos den y funcione la parte económica. Acá no entra plata de afuera, con lo que hay se hace, si no hay no se hace”, concluye con contundencia Mazzuca.

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